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    Ubicado junto al poético río Sena (Rive Gauche), el hotel Lutetia es un refugio Art Nouveau que se volvió leyenda de la lujosa vida parisina. Ahora, tras una remodelación que duró cuatro años, el recinto patrimonial muestra un refinado diseño contemporáneo que nuevamente hace soñar a los viajeros del mundo.

    por ARTURO EMILIO ESCOBAR
    fotos CORTESÍA LUTETIA PARÍS

    La noche del 28 de diciembre de 1910 hacía mucho frío, sin embargo, en la esquina del Boulevard Raspail 45 y Rue de Sèvres la alta sociedad parisina se había reunido a celebrar la inauguración del primer hotel de lujo en la orilla izquierda del Sena. Entre copas de champaña y un baile que duró toda la noche, nació una leyenda: Lutetia, cuyo edificio fue construido por la familia Boucicaut, fundadores de Le Bon Marche, la primera tienda departamental en París.

    Ahora, su legado de hospitalidad comienza un nuevo capítulo tras ser adquirido por The Set, firma que realiza sensibles restauraciones y transformaciones de propiedades históricas. “Situado en el moderno barrio de St. Germain, el edificio es simplemente único, por eso nuestra misión fue abarcar el patrimonio de una obra que ocupa un lugar especial en los corazones de todo París, uniéndolo con nuestro espíritu contemporáneo” dijo Georgi Akirov, presidente de The Set.

    El Art Nouveau es la piedra angular de su arquitectura. La fachada, ondulando como una ola, está inspirada en el lenguaje naturalista de la época, cuyos balcones de piedra se funden con esa estética en perfecta armonía con las cornisas. Como tributo a la historia del lugar, las ventanas están decoradas con ángeles, enrejados y racimos de uvas. Cuando la tendencia se fue desvaneciendo a favor de un estilo con líneas más radicales y un simbolismo más racional, Lutetia fue una sede precursora del Art Deco.

    “La configuración cambió, aunque su espíritu sigue siendo el mismo y se está desarrollando. No sólo respetamos el ADN del lugar, sino que lo glorificamos para esta época y el futuro. Imaginamos el hotel Lutetia del siglo XXI para reinventar las áreas, el diseño interior, el equipamiento y los servicios, no obstante, relucir la singular elegancia fue la clave. Si bien el trabajo del arquitecto Jean Michel Wilmotte y su equipo no dejaron nada al azar, hay un alma antigua en los nuevos ambientes tan contemporáneos”, afirmó Jean-Luc Cousty, gerente general del hotel.

    “A diferencia de otros hoteles-palacio, nuestro concepto de diferenciación tiene un nombre bárbaro: el espíritu germanopratin. Mucho más que un barrio, Saint-Germain-des-Près es una convivencia, libertad y un estilo de vida que inspira autenticidad y un gusto por lo fino. Tanto los parisinos como los extranjeros quieren conocer el lugar donde se hospedan, absorber su esencia y aquí lo logran por el encanto artístico, chic y cultural que vivimos día a día”.

    El hotel Lutetia siempre ha reunido a un viajero francés e internacional. “A personas que aman la ciudad, pero también la vida. De donde sea que provengan, se identifican con ciertas cosas y terminan siendo amigos en la terraza. Incluso, algunos parisinos descansan aquí por nuestro servicio de alto nivel, porque es un lugar para vacacionar y consentirse en el corazón de la capital francesa. Todo está pensado para facilitar los negocios, pero el hotel se dirige primordialmente a las actividades de ocio y relajación, huéspedes de gama alta con un perfil cultivado”.

    En esta nueva etapa eligieron al chef Gérald Passédat, con tres estrellas Michelin, para dirigir su Brasserie. “Su estado de ánimo en el Petit Nice o en cualquier otro espacio del recinto está perfectamente sintonizado con nuestra filosofía. La mejor convivencia, autenticidad y calidad son los valores que forman la singularidad de su gastronomía”. En su menú, la elegancia se funde con un cálido servicio, cuya aparente simplicidad es el más alto grado de sofisticación culinaria.

    “Incluso el gerente más experimentado no puede hacer mucho por sí mismo. Lo que cuenta es el equipo, cada miembro, el trato humano. Esas sinergias dan como resultado que la experiencia Lutetia les haga disfrutar la vida, 24/7, los 365 días al año”, continúa Jean-Luc. “Lo auténtico y parisino nuevamente se respira en nuestro edificio, con un aire más fresco y desenfadado, pero ultrasofisticado”.