• EL DESPERTAR DEL VINO MEXICANO

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    Hoy en día muchas personas quieren saber más del vino mexicano y no sólo beberlo, sino vivirlo en su mayor expresión.

    POR MARIANNA MAGOS

    Los vinos mexicanos han tomado fuerza en las últimas décadas y es que el potencial de producción es evidente, pues desde los años 80, casas vinícolas como Santo Tomás, L.A. Cetto, Freixenet y Domecq, por solo mencionar algunas, producían vinos que no tenían nada que ver con los caldos que se elaboran actualmente pero eran indicio de un cambio abismal en la vinicultura mexicana; si bien es cierto que en México, hace más de 30 años, el vino no era un producto premium ni mucho menos versátil, eran producciones que predominaban en sabores ácidos y envejecidos, pues se intentaba replicar a los vinos europeos, por el tipo de paladar que se creía tenía el mexicano.

    Fue hasta los comienzos de los 90, que hubieron pasos agigantados en tecnología y elaboraciones de altas gamas para su momento, enólogos y apasionados en la materia comenzaron a explorar lo que el mexicano quería beber, empezando a producir vino mexicano con su propio potencial de terroir, expresión de cada uva y bondades de nuestras regiones productoras, Monte Xanic fue de las vinícolas pioneras en elaborar vinos con tecnología. Fue un poco a poco el que las demás bodegas comenzarán a notar que el consumidor mexicano apreciaba el vino de su propio país, causando crecimiento y evolución en todos los aspectos de la vitivinicultura.

    La población que consume vino en México sigue siendo aún reducida, pues no existe una cultura de beberlo a diario, pero si tenemos el interés de saber lo que estamos probando, así como de ver qué tipo de uva y maridaje que se tiene, lo cual es un gran paso en este despertar del vino mexicano.

    El gusto por el vino entre los mexicanos sigue en aumento y en tan sólo un año, su consumo en nuestro país creció casi 10% durante el 2016. De éstos, sólo el 30% corresponde a producción nacional, lo que representa una oportunidad para la industria mexicana.

    El consumo per cápita de vino en México es de 750 mililitros, lo cual es bajo en comparación a otros países como España (20 litros), Italia (37 litros) o Francia (47,7 litros), el crecimiento sostenido que se ha presentado en los últimos años permite tener una visión optimista de que existe una buena oportunidad de negocio en México para los productores.

    Si bien, lo cierto es que el paladar mexicano es experimentado, busca sabores ligeros, corpulentos, frescos, frutales, amaderados, elegantes y hasta vegetales. Estos paladares fuertes y de contraste, van muy bien con los vinos mexicanos, los cuales ahora son de gran calidad y con una extensa variedad de uva, procesos, mezclas e innovaciones. Las bodegas que comenzaron el paso a la evolución, como las ya mencionadas anteriormente, siguen mejorando cada vez más, así como las nuevas marcas boutique y de producción más limitada, mismas que no dejan de sorprendernos con etiquetas excelsas.

    Un tema en el que México está muy despierto es el de tener experiencias dentro de los viñedos, pues las fiestas de la vendimia y festivales de vino, son siempre bienvenidos en la agenda de viaje de muchas personas. La frecuencia de estos eventos, conciertos, catas y experiencias va en aumento de una manera abismal. Así como vivir otro tipo de experiencias que van desde cabalgatas, vuelos en globo, cenas privadas, spas temáticos y todo lo que sea enoturístico.

    Datos que se deben de tomar en cuenta:

    •En 2015 la producción de vino en México fue de cerca de 20 millones de litros.

    •La producción nacional satisface únicamente el 30% de la demanda, por lo que el 70% restante se importa de países como España, Francia, Chile, Argentina, Estados Unidos, entre otros.

    •Las ventas de vino en México se reparten en un 59% de vino tinto, 14% vino blanco y 12% espumoso, y el resto del 15% en las demás clasificaciones.

    •Baja California concentra cerca del 75% de la producción de vino, seguido de los estados de Coahuila, Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, Puebla, Sonora y Nuevo León. México tiene 11 estados productores de vino.

    El vino mexicano está en su mejor momento de difusión y aunque el mercado debe crecer, es momento de impulsar más su consumo. Hoy en día todos los mexicanos quieren saber más de vino mexicano, y no sólo beberlo, sino vivirlo en su mayor expresión.