• BUGATTI CHIRON

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    LA HISTORIA HACE JUSTICIA A LOS GRANDES

    POR EDMUNDO A. EGUIARTE
    FOTOS BUGATTI AUTOMOBILES S.A.S.

    Sucede hasta en las mejores familias, un dicho que también aplica a la industria automotriz, como en el caso de la alemana Volkswagen AG actual propietaria de Bugatti. En ocasiones, tras años de que una marca se ha impregnado en el imaginario colectivo, las nuevas generaciones no recuerdan que generalmente las grandes empresas fueron iniciadas por un visionario en este caso Ettore Bugatti (de ahí que los monogramas de estos vehículos sean EB).

    La historia se desarrolló más o menos así: en 1856 nace Carlo Bugatti, hijo de Giovanni Luigi Bugatti un conocido arquitecto y escultor. Siguiendo los pasos de su padre estudia arquitectura pero se destacó más por su mobiliario que llegó incluso a adornar el salón turco en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

    Después de vivir en París, Carlo Bugatti regresó a Molsheim para unirse con su hijo Ettore. La historia de la marca es interesante, ya que antes de fundar su propia fábrica el joven Ettore, de 17 años, pasó por el taller Prinetti & Stucchi que era un constructor de bicicletas y triciclos, un año después –hablamos del año 1899– construyó su primer vehículo motorizado utilizando dos motores De Dion y el año siguiente –a los 19 años– con el apoyo económico del Conde Guinelli construyó el Type 2, todo lo que vino después forjo el carácter y las capacidades técnicas de Ettore para llegar a dejar su huella en los anales del automovilismo. Fue hasta unos años después que salió de su taller el primer coche que ostentó el apellido de Ettore como una marca, el Bugatti Type 13.

    La historia culmina con el más reciente éxito de la marca Bugatti: el Chiron. El modelo debe su característico nombre al apellido de uno de los pilotos que ayudó a hacer grande a la marca ganando la exigente carrera Targa Florio –que se desarrollaba en Sicilia, en un circuito de 540 kilómetros– Luois Chiron se llamaba este piloto Monegasco.

    Desde que se anunció la producción del Bugatti Veyron –que incluía todas las variantes– limitada a 500 unidades, empezó la especulación sobre su sustituto, y no fue hasta el Salón del Automóvil de Génova el año pasado que se develó el misterio: una nueva leyenda de Bugatti había nacido.

    Con una idea de diseño novedosa, sin olvidar los puntos distintivos de la marca, el Chiron hace gala de su espíritu puramente deportivo, con un eslogan que reza: forms follows performance, es decir, la forma sigue al desempeño – haciendo patente que lo principal es del desempeño del automóvil y el diseño (de las formas de cada una de las piezas) tienen una función que ayuda al desempeño final del coche.
    Otro punto que destaca lo importante de este nuevo Bugatti es que el equipo se jacta de haber conseguido hacer lo mejor, aún mejor. Es el primer automóvil de producción con 1500 caballos de potencia, sin lugar a duda el Chiron es un Hyperauto con todas y cada una de sus letras.

    Como en todos los automóviles de este nivel no se ha escatimado en los materiales empleados, fibra de carbón en todo el monocasco, un chasis adaptativo, llantas diseñadas en exclusiva para este auto, y la lista no acaba. Evidentemente cada unidad será personalizada al detalle de los propietarios.

    Sistema de escape de Titanio, tomas de aire autoadaptables, sistema de audio de última generación que le brinda al Chiron el mote de la sala de conciertos más rápida del mundo. Detalles como que el emblema frontal –conocido como el Bugatti macaron– está elaborado en plata .970, detalles de esmalte y pulida a mano.

    La lista de detalles crece y crece con cada centímetro que analizamos, opciones de combinación de colores tanto para el exterior como para el interior.

    La inspiración para el Chiron viene del Type 57SC Atlantic, el vehículo mejor logrado de Jean Bugatti. Esta versión moderna está concebida y orientada al conductor, todo debe de quedar al alcance de la mano y todo se lee fácilmente por el piloto.

    Nuevamente, como hace 118 años, el ímpetu de un Ettore Bugatti que quería fabricar el mejor coche del mundo –técnica y estéticamente hablando– está presente y corre por las venas de cada uno de los Chiron que ya se encuentran brillando en el pavimento y las pistas de carreras.