• BOURGOGNE-FRANCHE-COMTE

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    UN DESPERTAR EN MEDIO DE VIÑEDOS

    “Douce France…bercée de tendre insouciance….”, Francia dulce…meneada por tierno descuidado, cantaba Charles Trenet, y esas palabras le pegan perfectamente a la región de Borgoña y Franco-Condado, anidada en el este de Francia.

    Famosa por sus vinos, su mostaza y monumentos, es una joya guardada en el corazón de Europa. Dos regiones unidas en lo que llamamos la Grande Bourgogne, ofrecen al visitante un bienestar que surge de sus vinos, del arte de la mesa y de sus monumentos históricos.

    ORNANS
    A unos escasos 30 km de la frontera con Suiza, a la orilla del río Loue, ese tranquilo pueblo aloja sus casas típicas que se reflejan en el río, vigilado por la fortaleza que domina el acantilado. El puente vuela de una ribera a la otra y se descubre el fascinante museo de Gustave Courbet, el famoso pintor, niño de Ornans. Su vida y algunas de sus obras habitan ese encantador museo que vibra al ritmo del paso del agua en el río.

    BESANÇON
    Unas de las ciudades más importante de Franche-Comté, se ha alojado en un pequeño llano en el meandro del río Doubs, custodiado por una montañas en forma de centinela adornada por la fascinante fortaleza diseñada por Vaugan en el siglo XVII. Ocupada por los galos, plaza fuerte de los romanos que conserva unos vestigios de los templos y muralla, y es la capital de la relojería francesa. Sus calles son un placer y su gastronomía un regalo de la región.

    DIJON
    Famosa por su mostaza, Dijon es la capital de los duques de Borgoña y conserva el encanto de las ciudades de antaño con sus monumentos despampanantes. Los duques de Borgoña formaban un estado independiente de Francia y estaban siempre en guerra contra el rey de Francia. El palacio de los duques de Borgoña, testigo de un milenio de historia de la ciudad, cuenta varias partes arquitectónicas de estilo gótico y clásico. De callejones en plazas, de tiendas artesanales en iglesias, un paseo por Dijon es un placer.

    GRANDS CRUS
    La carretera recorre los cotos donde viven las mejores viñas y las mejores bodegas al ritmo de las vendimias y degustaciones. Nuits saint Georges, Beaune, Cotes de nuits, Pinot Noir, etc, son los grands crus y bien vale la pena detenerse en Clos de Vougeot, un viñedo creado por los monjes cisterianos con su hermoso palacio y su capilla, sus bodegas con los enormes barriles. Desde 1945, alberga la sede de la Cofradía de los Chevallier du Tastevin. Un lugar de gran encanto donde se siente estremecerse la historia. Muy cerca se encuentra la bodega le Richebourg donde es posible alojarse y disfrutar de su spa.

    BEAUNE
    Sin duda la perla de la región es Beaune con sus hospicios que destacan por ser un maravilloso ejemplo del gótico final francés con sus tejados cuyas tejas vitrificadas al estilo borgoñón están coloreadas siguiendo diseños geométricos. Beaune es también los restos de su hermosa muralla que encierra sus callejones, sus placitas, su mercado de calle donde se encuentran los deliciosos productos artesanales de la región.

    ABADÍA DE CLUNY
    Esas encantadoras carreteras llevan a la famosa abadía de Cluny, fundada en el año 909 por Guillermo I de Aquitania, para la orden benedictina. Era inmensa y todavía se aprecia su grandeza a pesar de los diferentes saqueos y destrucciones.

    Para alojarse en la región, es conveniente escoger el Château d’Igé, propiedad de Georges Blanc, el chef con 3 estrellas Michelin y 4 Toques de Gault et Millau y es un gran placer del paladar degustar su cocina en ese maravilloso entorno.

    Bourgogne-France-Comté es un tesoro sin fin, un paseo en el tiempo con la mejor gastronomía y los mejores vinos de Borgoña. Más caminos nos llevan a castillos, bodegas, pueblos que sorprenden y siempre tiene algo que contar. Un auténtico tesoro francés.

    CÓMO IR:
    Travelquest

    hfluxurytravel.com

    travelquest.com.mx

    CUÁNDO IR:
    Todo el año, sin embargo la mejor temporada es de marzo a mayo y de septiembre a diciembre.